Wednesday, August 11, 2010

No pude ver a Coldplay por culpa de MAFO

Hace unas semanas compré unas entradas para ver a Coldplay (sí, hay cosas mejores, pero también las hay peores). A través de un servicio de ticketing online traté de comprar dos entradas para el concierto. Y digo traté poque la cosa no fue fácil.

En primer lugar, entré en la web del servicio de venta de entradas en línea (esto lo pongo para que no se enfade ningún nieto de Cervantes) e inicié una búsqueda de eventos por tipo, luego acoté por fecha, y finalmente por localidad. Una vez que encontré el concierto que quería inicié el proceso de compra. ¡Mierda!, hay que ser usuario registrado para comprar una entrada...."La madre que los parió, luego me freirán a emails", pensé.

Bueno, pues si hay que sufrir para ser feliz, sufriremos. Me di de alta desde el link (enlace, para los nietos de Cervantes) que me aparecía en la página de compra. Rellené un formulario más bien grandecito, luego entré en mi cuenta de correo para validar el alta y finalmente volví a la página de compra. ¡Horror!, tuve que empezar el proceso de nuevo, porque al hacer login la web me llevó a la página principal.

Eventos, fechas, localidad.... al fin lo encuentro por segunda vez, y re-inicio el proceso de compra. Llegado el momento introduzco los datos de la Visa y..."Intentando contactar con su banco, espere". La cosa va muy bien.

Segundos después... "Intentando contactar con su banco, espere", la cosa se complica.... Cuarenta segundos más tarde... "Intentando contactar con su banco, espere", la cosa va mal. Y finalmente... "Error conectando con su banco, inténtelo más tarde".

Yo, que soy un tío preparado y con estudios, pienso, y se me ocurre la idea genial: pagar con la Master. Así que le doy al botón de "atrás" en el navegador y...¡Ostias!, me lleva a la página principal (en ese momento empecé a pensar que Coldplay ya no me gustaba tanto, y comencé a tararear un temazo de Bisbal).

Eventos, fechas, localidad... Y re-re-inicio el proceso de compra. Llegado el momento clave, introduzco los datos de la Master... el numerito de 16 cifras, la fecha, el nombre y el CVV. Le doy la vuelta a la tarjeta... ¡Me cago en la ostia! Esta semi-borrado, solo se puede leer el primer dígito.

Estaba apunto de mandar a Chris Martin a tomar-por-culo cuando empezó a sonar el móvil: Alberto. Que si cascó una cadena que es la que inicia el proceso de la contabilidad, que fue un problema de espacio en disco, que deberíamos tener un procedimiento para bla, bla, bla. Y yo sin entradas.

El caso es que mientras Alberto me soltaba la chapa se me ocurrió mi segunda genial idea del día: pagar con la tarjeta de Alberto (y luego darle la pasta e él, claro, no vaya usted a pensar que uno...). Total, que 10 minutos más tarde, cuando Alberto terminó de revelarme su rollo, le dije que sí a todo, que me parecía muy bien, y le pedí los datos de su tarjeta, su tarjeta Master, claro, no la fueramos a cagar de nuevo.

Vamos bien. Le doy página atrás... ¡Mierda!, ya no me acordaba de que no se podía.... Empiezo de nuevo... eventos, fechas, localidad... re-re-re-inicio el proceso de compra (cada vez lo hago en menos tiempo), Alberto me va cantando los datos de su tarjeta y relleno el fomulario, le doy a aceptar y...... "Recoger entradas en centro Carrefour". ¡BIEN! ¡Lo conseguí!.

Ja, ja, ja, pobre infeliz... los problemas no habían hecho más que empezar.

Al día siguiente, todo ufano, me voy a la sección de viajes del Carrefour (no hay seccion de entradas, no es que me hubiese confundido o que tuviese necesidad de escapar), "Buenas, vengo a recoger unas entradas", digo con cierto recelo. Una chica con una gran sonrisa me responde: "Si, dígame su nombre, por favor".

"Parece que lo voy a conseguir", pensé. La chica se da la vuelta, busca las entradas, las saca de una carpeta y me dice: "Pagó usted con Master, ¿verdad?"

"Nos ha jodido", pensé. "Si, señorita", dije. "¿Me puede usted mostar la tarjeta, por favor?", me preguntó.

¡Me cago en la-hostia-puta, joder! No voy a seguir describiendo la conversación por respeto a la señorita, que, obviamente, no tiene la culpa de que algún zopenco definiese el procedimiento de venta de entradas dependiente del medio de pago. O sea, un burro pensó que identificarse con el DNI no vale para nada, sino que tienes que enseñar la tarjeta con la que hiciste la compra.

Y yo me pregunto, y si pago en efectivo, ¿tendré que ir acompañado de Fernandez Ordoñez para que certifique que él mismo imprimió los billetes personalmente?.

NOTA: Al final, Alberto recogió unas entradas que no estaban a su nombre. Paca Garse.

No comments:

Post a Comment