No quedaba nada de Sofía, al menos no en aquel momento. Hacía semanas que no se perfumaba. Noté una sensación de vacío al no poder reconocer algún olor. Era como si un pedacito de Sofía ya no estuviese allí.
La primera vez que la vi su pelo era largo y oscuro, muy oscuro. Su pelo era tan negro que a veces se apreciaban unos tonos azules, y mucha gente le preguntaba por las mechas o el tinte, a lo que ella siempre respondía orgullosa reivindicando su autenticidad. Hacía apenas dos años que el pelo había empezado a caerle. No era calvicie, Sofía no tenía más que 36 años. Hacía sólo dos años que había comenzado el tratamiento.
Ella no me miraba, solo descansaba. Me había pasado las últimas cuatro horas observándola, disfrutando al verla dormir plácidamente. Los últimos días habían sido un auténtico martirio. Yo ya estaba mentalmente muy agotado, verla sufrir me superaba, y me costaba aparentar calma o mantener la compostura.
Al igual que ocurría con la planificación de los otros viajes que ella realizaba minuciosamente, Sofía veía aquello como el inicio del viaje. Para mí no había duda, y aunque no hablábamos mucho sobre eso, yo sabía que el viaje acababa allí. Las personas a menudo percibimos la vida de formas muy diferentes, pero en esencia solo hay dos formas de verlo. Los hay que creen que están “en tránsito”, como los aviones que te llevan a tu destino, mientras otros, como yo, con un sentido más pragmático de la vida, solo asumimos la vida como una mera circunstancia temporal.
Abrió los ojos de repente. Me asusté. Los abrió de golpe, no como el despertar de una buena siesta.
En circunstancias normales le sonreiría y le diría un sincero “buenos días, amor”, pero en aquel preciso instante no me salió. Me asusté. Mis ojos también se abrieron como ayudándome a abarcar toda la escena.
Espiró aire lentamente mientras cerraba poco a poco los ojos, y un incómodo pitido informó al mundo de que Sofía ya no estaba. Para ella, había empezado la segunda parte del viaje.
Aquella última y fría mirada sólo me decía que el resto de mi viaje tendría que hacerlo sin Sofía.
No comments:
Post a Comment