Estos últimos meses he estado siguiendo Héroes, una serie de televisión. El argumento gira en torno a unas personas que tienen unos poderes especiales que, por extraños que pudieran parecer, en realidad tienen que ver con la genética y la teoría de la evolución, y no con la ciencia-ficción. Los personajes de la serie creen que deben utilizar sus poderes para salvar al mundo ("salva a la animadora y salvarás al mundo" suelen decir los personajes).
Ayer, mientras veía un capitulo de la segunda temporada mi mente voló fuera de la pantalla hacia le mundo real, pero llevándose consigo el argumento de la serie. Así fue como empecé a buscar a los héroes que me rodean, a buscar los héroes que giran alrededor de mi vida. Son héroes que utilizan lo que yo llamo los poderes Cotidianos, con C mayúscula, que, como su propio nombre indica, no guardan relación alguna con asuntos genéticos o evolutivos.
Mis héroes no se hacen invisibles, mis héroes no vuelan ni pueden viajar en el tiempo o en el espacio. Mis héroes son los que me rodean, son las personas que forman mi mundo del día a día con sus poderes Cotidianos.
Si pienso en un madre o en un padre, en su trabajo con la educación de sus hijos, me doy cuenta de lo difícil, casi milagroso a veces, que es educar un hijo. Es algo que requiere mano izquierda, mano derecha, cariño, saber transmitir, saber entender a tu hijo, comprender sus problemas... Es un poder especial, no lo tiene mucha gente, a pesar del elevado número de padres y madres que hay.
Hay un poder que, a pesar de parecer muy común porque todos lo tenemos, pocos saben usarlo debidamente. Es el poder de tener amigos. Tener un amigo es algo especial, requiere esfuerzo, entrega y, especialmente, confianza. Es fácil tener un "grupo de amigos", lo difícil es tener el poder de retenrelos como amigos, y no dejar que pierdan la categoría en favor de la de "conocidos". Entregarse, escuchar, hablar y confiar en un amigo es algo que se tarda en conseguir y que dificilmente se mantiene a lo largo del tiempo.
Los poderes especiales a los que me refiero tienen que ver, fundamentalmente, con los sentimientos, y no con las habilidades. Y si hay un poder que guarda una relación directa con los sentimientos ese es el poder de amar. Es un poder fácil de entender, difícil de alcanzar.
Si yo pudiera elegir, me gustaría tener el poder de Peter Petrelli (personaje de la serie). Peter tiene el poder de copiar el poder que tienen todos lo que le rodean. Creo que es el mejor poder que se puede desear. Es un poder que representa la capacidad de relacionarse con los demás, de aprender a vivir con los demás gracias a los demás.
Amar, confiar, entregarse, sufrir, son poderes especiales, son poderes Cotidianos. De todas formas, después de reflexionar sobre todo esto, he llegado a la conclusión de siempre: pensarESinutil.
Monday, September 13, 2010
My loving diary...
Día 32
Todavia recuerdo cada uno de los insignificantes detalles de aquel primer dia. Todavia tengo frescas en mi mente las sensaciones que viví el día en que, como sin haberlo pensado, como si alguien lo hubiese decido por mi, comencé a trabajar.
Fue como un visto y no visto, fue una especie de flash instantaneo, un momento de gran intensidad, una milesima de brillo infinito y luego... y luego... y luego solo me quedó la idea de dedicar mis esfuerzos a hacer mi trabajo lo mejor posible, a ser la mejor de mi grupo, en definitiva, a brillar con la mayor intensidad de que fuese capaz.
Día 36
Los días pasan, es una cuestión de tiempo. Sí, cuanto mas lejos me quedan aquellos emocionantes primeros días menos entusiasmada me siento cada día con el hecho de empezar el turno, con la idea de que esto es para siempre, o, por lo menos, para mucho tiempo.
Es ya invierno, y las noches son cada vez más largas, empiezan antes y terminan más tarde, y con ellas el turno se hace cada vez más difícil de soportar. Cuando empiezo estoy fresca, me siento animada, pero a medida que va pasando la noche me voy sintiendo cada vez más cansada. Y no es sólo un agotamiento físico, estoy hablando del cansancio mental causado por tener que estar activa durante tanto tiempo.
La verdad es que cuando empecé con esto pensé que iba a aguantar más, pero con el paso de las semanas me doy cuenta de que este trabajo no está hecho para mí, o de que yo no estoy hecha para este trabajo. el resultado es el mismo al fin y al cabo. No sé, quizá si trabajase en otra parte de la ciudad podría estar mejor, algo menos cansino, más llevadero, no tan repetitivo como esto, no lo sé, pero el caso es que aquí, en estas avenidas que por las noches se quedan completamente vacías me siento fuera de lugar. Además, me siento sola. Aunque tenga compañeras cerca, tengo miedo de que algún desaprensivo me haga daño.
He estado dándole vueltas a cómo me siento y a la posibilidad de conseguir un cambio en mi vida, y creo que pensar acerca de estas cosas me frustra todavía más. Poco antes de empezar a trabajar siempre te ilusionas, al fin y al cabo has conseguido un trabajo, pero en cuanto empiezas a trabajar, rápidamente notas si tu trabajo y tu profesión coninciden o no tienen nada que ver.
Sí, esta es la clave del asunto, la profesión. Nos obsesionamos con el trabajo sin pensar en nuestra profesión, y al final lo único que conseguimos es una frustración laboral que acaba por fustrar la vida personal.
Sí, esa es la explicación de que ya no brille como antes.
Día 43
Autoestima. Esta es otra de las claves de la felicidad.
Se puede conseguir de muchas formas, si no se tiene y se necesita, claro. La puedes conseguir de tu vida personal, con tus relaciones con los demás. En mi caso es complicado establecer una relación de ese tipo, mis compañeras de trabajo tienen problemas muy similares a los míos, y creo que también buscan la solución en el trabajo. Al fin y al cabo, es a lo que más tiempo dedicamos a lo largo del día, especialmente en invierno.
Así pues, debemos alcanzar la autoestima desde nuestras relaciones con el trabajo. Aquí tengo que volver a hablar de la profesión, porque es la clave del problema. Si mi trabajo y mi profesión coinciden (podríamos meter la vocación por el medio, pero puede se excesivo para un trabajo como el mío), podré mejorar mi autoestima, puesto que me siento útil haciendo aquello para lo que me he preparado, haciendo aquello que me gusta.
Pero si mi trabajo no me gusta, si no me aporta nada, seguramente yo tampoco le aportaré nada, y esa es una causa importante de pérdida de autoestima, porque al final, la autoestima la proyectamos en los demás, y es así como los demás nos tratan. Y..., ¿por qué cuento todo esto aquí? Pues sencillamente porque mi autoestima está por los suelos. No me veo capaz de aguantar mucho más.
Ayer por la noche, sin ir más lejos, un borracho maloliente se me acercó y se me sentó al lado. Ésto, ya de por sí, te da una idea de la imagen que proyectas, de cuánto alumbras en general, ya que si alguien considera que tiene el estatus suficiente para acercarse es que te ve a su altura. ¿Aquel borracho apestoso pensó que yo era como él? No lo sé, siempre prefiero pensar que no, pero lo cierto es que se me sentó al lado, luego se me abrazó y acabó cantándome.
Día 46
Mi crisis de autoestima se agudiza. Esto va a peor, y no sé lo que aguantaré. Ayer, un perro que pasó por mi lado se me meó encima.
¿Es que ya no represento nada para nadie? Pues parece que no, creo que mi luz se apaga hasta límites insospechados, hasta pasar completamente desapercibida.
Día 47
Ya no brillo con luz propia. Llevo varios días apagada, no consigo recuperarme, creo que es el fin.
[Fragmento extraído de "Diario de una farola"]
Todavia recuerdo cada uno de los insignificantes detalles de aquel primer dia. Todavia tengo frescas en mi mente las sensaciones que viví el día en que, como sin haberlo pensado, como si alguien lo hubiese decido por mi, comencé a trabajar.
Fue como un visto y no visto, fue una especie de flash instantaneo, un momento de gran intensidad, una milesima de brillo infinito y luego... y luego... y luego solo me quedó la idea de dedicar mis esfuerzos a hacer mi trabajo lo mejor posible, a ser la mejor de mi grupo, en definitiva, a brillar con la mayor intensidad de que fuese capaz.
Día 36
Los días pasan, es una cuestión de tiempo. Sí, cuanto mas lejos me quedan aquellos emocionantes primeros días menos entusiasmada me siento cada día con el hecho de empezar el turno, con la idea de que esto es para siempre, o, por lo menos, para mucho tiempo.
Es ya invierno, y las noches son cada vez más largas, empiezan antes y terminan más tarde, y con ellas el turno se hace cada vez más difícil de soportar. Cuando empiezo estoy fresca, me siento animada, pero a medida que va pasando la noche me voy sintiendo cada vez más cansada. Y no es sólo un agotamiento físico, estoy hablando del cansancio mental causado por tener que estar activa durante tanto tiempo.
La verdad es que cuando empecé con esto pensé que iba a aguantar más, pero con el paso de las semanas me doy cuenta de que este trabajo no está hecho para mí, o de que yo no estoy hecha para este trabajo. el resultado es el mismo al fin y al cabo. No sé, quizá si trabajase en otra parte de la ciudad podría estar mejor, algo menos cansino, más llevadero, no tan repetitivo como esto, no lo sé, pero el caso es que aquí, en estas avenidas que por las noches se quedan completamente vacías me siento fuera de lugar. Además, me siento sola. Aunque tenga compañeras cerca, tengo miedo de que algún desaprensivo me haga daño.
He estado dándole vueltas a cómo me siento y a la posibilidad de conseguir un cambio en mi vida, y creo que pensar acerca de estas cosas me frustra todavía más. Poco antes de empezar a trabajar siempre te ilusionas, al fin y al cabo has conseguido un trabajo, pero en cuanto empiezas a trabajar, rápidamente notas si tu trabajo y tu profesión coninciden o no tienen nada que ver.
Sí, esta es la clave del asunto, la profesión. Nos obsesionamos con el trabajo sin pensar en nuestra profesión, y al final lo único que conseguimos es una frustración laboral que acaba por fustrar la vida personal.
Sí, esa es la explicación de que ya no brille como antes.
Día 43
Autoestima. Esta es otra de las claves de la felicidad.
Se puede conseguir de muchas formas, si no se tiene y se necesita, claro. La puedes conseguir de tu vida personal, con tus relaciones con los demás. En mi caso es complicado establecer una relación de ese tipo, mis compañeras de trabajo tienen problemas muy similares a los míos, y creo que también buscan la solución en el trabajo. Al fin y al cabo, es a lo que más tiempo dedicamos a lo largo del día, especialmente en invierno.
Así pues, debemos alcanzar la autoestima desde nuestras relaciones con el trabajo. Aquí tengo que volver a hablar de la profesión, porque es la clave del problema. Si mi trabajo y mi profesión coinciden (podríamos meter la vocación por el medio, pero puede se excesivo para un trabajo como el mío), podré mejorar mi autoestima, puesto que me siento útil haciendo aquello para lo que me he preparado, haciendo aquello que me gusta.
Pero si mi trabajo no me gusta, si no me aporta nada, seguramente yo tampoco le aportaré nada, y esa es una causa importante de pérdida de autoestima, porque al final, la autoestima la proyectamos en los demás, y es así como los demás nos tratan. Y..., ¿por qué cuento todo esto aquí? Pues sencillamente porque mi autoestima está por los suelos. No me veo capaz de aguantar mucho más.
Ayer por la noche, sin ir más lejos, un borracho maloliente se me acercó y se me sentó al lado. Ésto, ya de por sí, te da una idea de la imagen que proyectas, de cuánto alumbras en general, ya que si alguien considera que tiene el estatus suficiente para acercarse es que te ve a su altura. ¿Aquel borracho apestoso pensó que yo era como él? No lo sé, siempre prefiero pensar que no, pero lo cierto es que se me sentó al lado, luego se me abrazó y acabó cantándome.
Día 46
Mi crisis de autoestima se agudiza. Esto va a peor, y no sé lo que aguantaré. Ayer, un perro que pasó por mi lado se me meó encima.
¿Es que ya no represento nada para nadie? Pues parece que no, creo que mi luz se apaga hasta límites insospechados, hasta pasar completamente desapercibida.
Día 47
Ya no brillo con luz propia. Llevo varios días apagada, no consigo recuperarme, creo que es el fin.
[Fragmento extraído de "Diario de una farola"]
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